LOS ANTOJOS DE NARDA La Nación entrevistó a Narda Lepes antes de su debut como madre. En su octavo mes de embarazo, y con la certeza de que será una nena, la cocinera confiesa sus caprichos de futura mamá.
-Aprovechando que las preguntas las hago yo, no voy a preguntar cómo empezaste.
-Gracias, ¡es la pregunta que no falta nunca!
-¿Qué estuviste haciendo estos meses?
-Viendo amigos y comiendo mucho, ya que estoy en cama hace cuatro meses, por el embarazo.
-Con lo activa que sos, ¿cómo hiciste para estar cuatro meses en cama?
-Como al principio tenía un poco de miedo (se trata del primer embarazo y una no sabe nada) empecé a ver la televisión más trash que había. De lo que pasó entre enero y abril sé todo de la farándula y de Gran Hermano. ¡Todo! Siempre me quejo de la televisión basura, pero esta vez me salvó: cada vez que intenté agarrar un libro un poco más profundo o serio caía en un espiral de preguntas y respuestas todas ligadas con el embarazo, aunque no tuvieran nada que ver. ¡Ah! No puedo dejar afuera otros dos salvadores: videos divertidos de animales y El encantador de perros. Soy fan de César.
-¿Más sobre la dulce espera?
-Sí, ¡que me lo tomo con humor porque de dulce no tuvo nada! ¡Octavo mes y sigo vomitando, ley de Murphy total!
-¿Tuviste antojos?
-Tofu, lechuga arrepollada y cerveza fría. El único más o menos normal: lemon pie.
-¿Cuáles son los planes para la dieta del bebé?
-Teta hasta que aguante. Después de todo, creo que la pregunta para el pediatra es qué no puede comer. Porque debe ser un embole comer papilla de zapallo todos los días.
-¿Cómo vas a hacer con los viajes?
-En cuanto me sienta cómoda sacaremos un pasaje más. Y probablemente llevemos otro ritmo. Pero yo de chiquita viajé, y me gustaría que viva lo mismo. Que vea, huela, conozca, escuche, pruebe el mundo con ojos de niña.
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Taquitos lejanos
Su gusto nació de chica y creció a medida que fue aumentando el talle y las visitas a la tienda Pitis, una zapatería de nenas que hace años estaba cerca de Harrods. Es que Narda Lepes, la cocinera joven que se hizo famosa en el canal Gourmet y que sigue cosechando admiradores desde Utilísima, es amante de los zapatos desde que tenía unos 8 años. A punto de ser mamá, recuerda que para los cumpleaños en vez de muñecas pedía zapatos: "Sandalias de charol rojo, zuecos, chatitas". Cree que esa pasión la heredó de su madre, aunque enseguida aclara con complicidad. "Ella no era tan fanática como yo, que me digo no tengo que comprar más y a los dos días vuelvo con un par nuevo". Su colección no distingue invierno de verano, incluye tantos que tampoco admite recuento alguno, se guarda en un armario y ocupa estantes especiales. Tiene variedad de modelos, alturas, colores y tacos. Desde el zapato más autóctono que consigue en tierras lejanas donde muestra lo que comen en otras latitudes hasta las chatas de diseño y las botas de cuero de autor. "Afuera compro lo que no consigo acá, algo raro o bien local. Cuando viajé a Grecia me fui a Atenas para buscar al artesano de tradición familiar que hace las sandalias típicas a mano, donde compraban Jackie Kennedy y Lennon. Ese señor te las mide en el momento, te fabrica las correas a medida, te las prueba y te las llevás", cuenta orgullosa. Después de tantos años de fanatismo tiene máximas que cumple a rajatabla: comprar artesanal o bueno y paga mucho por algo que vaya a usar hasta el cansancio. "Los zapatos de diseñadores internacionales no me los compro ni loca porque no gasto lo que salen, salvo los de Pierre Hardy en Francia, que tiene precios normales y se pueden usar en cualquier ocasión -se sincera-. Es que acá hay muy buenos zapatos, a mí me gustan los de Mishka, Jazmín Chebar, Lucila Iotti y Felix, que aunque es de hombre logré que me hiciera un par de botas color caramelo en mi número sólo porque me encantaban", remata. Logro de coleccionista.
Fuente: La Nación
Fotos: Revista Oh lá lá
Osama Bin Laden
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