15 de junio de 2011

NARDA MAMÁ Allí, ajena a los flashes, está Leia, que nació por cesárea el 29 de abril a la una de la tarde, y que pesó 2,700 kilos.

Ajena también al motivo por el cual su famosa mamá -Narda Lepes, 38, una de las chefs más prestigiosas de la cocina argentinaeligió ese nombre. Seguramente, apenas pueda entender, sus papás le harán ver las seis partes de La guerra de las galaxias, y le dirán que esa princesa aguerrida, a quien George Lucas le dio el cuerpo de la actriz Carrie Fisher, se llama Leia, como ella, la princesa de ios Rébora Lepes.

-Leia es un nombre diferente, como Narda. ¿Lo elegiste buscando ser tan original como tus padres?
-No, nos lo dijo un amigo y nos encantó. Obviamente, lo sacamos de La guerra de las galaxias, porque con Alejo (Rébora, productor y director de cine, quien prefiere no aparecer en las fotos) somos medio nerds, así que sabíamos todo de ella.
-Narda significa "valiente, audaz"...
-Ah, no sabía. Sí que mi papá lo había elegido porque era fanático de la historieta Mandrake y de su novia, la princesa Narda.
-Tu princesa Leia -y los médicos, en verdad- te obligaron a hacer reposo absoluto desde el cuarto y mes. ¿Tuviste miedo durante el embarazo?
-Miedo no... ¡resignación! Pensé: "¡Voy a ser una pelota!". Porque me gusta comer sin restricciones (risas). Pero por más que mis intenciones eran ésas, tuve muchas náuseas y vómitos durante todo el embarazo. Además, me dio alta el azúcar, así que me sacaron los hidratos y el azúcar y ahí quedé: en total engordé nueve kilos. ¡Yo pensé que iba a subir 39!
-Teniendo en cuenta tu habitual hiperactividad, ¿cómo fue poner una pausa?
-Como era algo que debía hacer por la beba, no me costó. Fui muy obediente: me quedé quieta, no comí papas... Y miré mucha tele bien trash, que no me hiciera pensar ni un minuto en mi situación. ¡No me perdía ni un programa de chimentos, ni una gala de Gran Hermano! Claro que en un momento me saturé y me puse a hacer muñequitos de tela para Leia.
-Tuviste que cambiar tu chip de un día para el otro.
-¡Me enteré un 12 que estaba embarazada y el 19 me subía a un avión para irme a México a comer enchiladas durante un mes y medio en la calle! Obvio, suspendí todo. Encima, cuando recién te enterás no querés contar mucho, pero en el canal tuve que decir la verdad... ¡Así que se enteraron antes que mi papá!
-¿Cómo reaccionó Chiru, tu perra?
-Yo le tenía fe desde el principio, porque fui la matrona de sus cachorritos: me levantaba cada tres horas para acompañarla cuando tenía que darle la teta y me quedaba con ella hasta que terminaba. Los últimos cuatro meses de mi reposo la tuve pegada a mí, y cuando nació tóa hicimos toda una movida para que Chiru la conociera antes de llevarla a casa. Mandamos un radiotaxi desde el Sanatorio Otamendi, con un pañal para que Chiru lo oliera... ¡Bien ridículo! Pero apenas la vio, la perra la reconoció y ahora la cuida, le chupa la cabeza, la oreja... ¡Algunos médicos se vuelven locos cuando les cuento! Hasta duerme a su lado. En realidad, ¡todos dormimos en la misma cama! (risas).
-Leia es la única, la primera hija...
-Sí, es la primera nieta de los dos lados, la primera sobrina, porque tanto Alejo como yo tenemos hermanos más chicos. Y es una malcriada: todos la quieren tener a upa. Por suerte nos deja dormir bastante. Si pienso que hace un par de años dormía menos por el trabajo, ahora no me molesta en absoluto.
Tampoco me asusto por todo. De hecho, llamamos al j^ediatra una sola vez en este mes y medio (debe ser un caso record), y fue porque la beba tenía mocos.
-¿Le cantás o le hablás?
-Le hablamos. El papá le lee mucho. En la panza le leyó todos los Hobbits y yo le canto... Pero cuando estoy sola, eh... Como canto pésimo, me da vergüenza. Hace poco, alguien me posteó una canción que yo cantaba cuando era chica y ahora no paro de cantársela: "En un bosque de la China! una china me encontré..." (risas).
-¿Qué sentiste cuando la viste por primera vez?
-Fue en el quirófano, y en verdad la disfrutó más Alejo que yo, pero quería que ella me sintiera, que se quedara un ratito, que me oliera... Pegó un par de gritos, buabuabuá, y se prendió a la teta fácil.
-¿Leia es como te la imaginabas?
-Peluda es..
-¿Por qué no la pelaron?
-¡Porque era muy chiquita y hacía mucho frío! Y ¡celarla sólo por una cuestión estética nos pareció medio violento. Lo mismo me pasó con el tema de los aritos; si quiere, que se los ponga cuando sea grande.
-Está claro que no vas a dejarte presionar por los mandatos.
-¡Noooo! Por ejemplo, ni loca voy a dejarla llorar en la cuna. Las personas en quienes mis confió me dijeron: "Guíatepor el instinto".
-¿En quienes confías?
-En mis tías Vivi y Covi, que desde que murió mi mamá se convirtieron en mis madrazas. Leia también tiene una abuela muy joven, Paula, que como tiene tres hijos varones está enloquecida con ella.
-¿Con Alejo logran hablar de otra cosa que no sea de la beba?
-Sí, pero también cuando tus horas de sueño depend proporcionalmente de la cantidad de caca que hace el bebé, en un momento inevitablemente estás hablando de... ¡si hizo caca o no, o cuánto hizo! ¡Porque sabes que si hizo mucho vas a dormir mejor! Las salidas menguaron, obvio. Ya no quedan en casa series en DVD por ver. Cuando salimos, es con ella: a desayunar, a comer, al shopping, de visita... Lo único que salí a hacer sola fue... a sacarme sangre. Un día estábamos esperando que tuviera hipo y él se tuvo que ir a trabajar. Al ratito lo llamé para decirle: "¡No lo vas a poder creer: hip!". Esas pavadas hoy para mí son muy importantes.
-¿Compararon las fotos de ustedes cuando eran bebés?
-Sí, en algunas parecida a mí.
-¿Qué te gustaría que tuiiera de vos?
-Los labios gorditos, i[)ero los ojos del padre! Podría tener un poco menos de cola y de cadera que yo, y del papá, que calce un poco menos que... ¡45!
-Profesionalmente no cocinas desde diciembre...
-La semana pasada hice algo cortito, una clase, me escapé un ratito. Hasta fin de mes no empiezo. Arranco con las grabaciones en Utilísima en una locación bastante cerca de mi casa. Mi idea es ir con I^eia a todos lados.
-¿Ya te la imaginas entre cacerolas?
-¡Con la cara llena de comida, seguro! Yo quiero que sepa cocinar, que sepa hacerse un omelette, que sea independiente con respecto a la comida aunque se dedique a la ingeniería, para que pueda comer bien y rico cuando quiera.
-¿Creés que Leia tiene los sabores incorporados?
-Yo creo que todos venimos con el paladar en blanco, y si vos le das todo con azúcar o mucha grasa, se te satura el paladar y no tenés espacio para lo sutil. Obviamente voy a tratar de darle casi nada de sal, sin azúcar al principio, pero tampoco nada light ni comida chatarra.
¿Gaseosa? Sólo como premio, si lo pide, pero nunca con las comidas. Y ya tengo una lista de las cosas que le quiero hacer probar primero: palta, papaya, batata, todo lo que sea cremoso y naturalmente untuoso.
-¿Cómo van a festejar el primer Día del Padre?
-Vamos a almorzar con mi papá y mis hermanos y a la noche le voy a cocinar algo rico a Alejo. Ayer fui de compras al Barrio Chino y estoy súper equipada de vuelta, lista para volver a la acción.
-¿Te sentis feliz, Narda?
-¡Sí! Pero antes también lo era. Leia vino para hacernos ' más felices; no vino para arreglar cosas, sino para recibir todo nuestro amor.
-Escribiste dos libros, tuviste un hijo, ¿sólo te falta plantar el árbol?
-Planté unas macetitas en la terraza. No sé si cuentan, jajajá... Me gustaría tener -como tuvo mi mamá- una mini huerta, pero es mucho trabajo y me tendría que mudar. Por ahora, las macetitas me alcanzan. 

Fuente: Revista Gente

1 comentario:

  1. me encanta narda lepes y pelufo por lo divertidos más allá de la cocina

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