¿POR QUÉ LAS RECETAS DE LA TELE SIEMPRE TE SALEN MAL?
Los chefs de la tele enseñan a preparar platos perfectos sin esfuerzo, pero siempre se guardan algún dato para que parezcan más fáciles de hacer. ¿Cuáles son los trucos más utilizados?
Prestaste mucha atención, copiaste la lista de ingredientes, compraste todo y pasaste tres horas entre sartenes, pero el resultado fue tremendo. No te bajonées. Lo que pasa es que lo que muestra la tele no tiene nada que ver con la verdadera cocina. Sabelo: los programas no están pensados para que vos sigas el paso a paso, copies las recetas, y las hagas en tu casa; la mayoría están estructurados como una forma de entretenimiento. Lo que nunca te van a decir es que todo forma parte de una ficción que no te ayuda para nada a cocinar en casa.
Estos son algunas de los motivos por los cuales jamás te va a salir en tu casa lo que los cocineros superstar hacen frente a las cámaras.
NO TENES A SILVITA
Los chefs no trabajan solos, sino que tienen un equipo de varias personas trabajando para ellos en cada programa. Esa cebolla perfecta en brunoise, ese tomate cubeteado sin ni una sola semilla, ese pescado fileteado quirúrgicamente que descansa en la mesada; todo eso está preparado por la producción del programa, que normalmente incluye algún estudiante de cocina voluntarioso y prolijo que se encarga de comprar los ingredientes, adelantar pasos y hacer toda la mise en place.
SOS POBRE
Si pensabas hacer un dulce casero en tu olla de teflón gastado, el mismo tiempo que usaste en la cocción lo vas a necesitar para limpiar los pedazos que quedarán pegados por la mala conducción del calor. El tema es que una olla doble o triple fondo cuesta unos 500 pesos y ni hablar de una de cobre como las que usan casi todos los programas de El Gourmet que cuestan la friolera de 900 pesos.
Una receta que te pide deshuesar una pata de cordero, mientras que en la tele usan chuchillos Global que se consiguen a partir de $475, para hacerlo con tu Tramontina serrucho lo mínimo que vas a necesitar para llegar al mismo resultado es suerte. Las batidoras que tienen en todos los programas son KitchenAid y cuestan entre 3500 y 6000 pesos, y cada plancha de silicona Silpat ronda los 200. Así que esos macarons que tan parecen sencillos, jamás podrán ser reproducidos en una cocina equipada con un mixer y la asadera que usás para las milanesas.
NO GASTASTE 200 PESOS EN INGREDIENTES
Aceite de sésamo, vinagre de arroz, anís estrellado, varitas de lemongrass… Basta con ir al supermercado a buscar un chocolate que no sea Aguila o consultarle al chinito que nos da el vuelto en caramelos cuál es un “buen aceite de oliva”, para comprobar que hay recetas que son prácticamente imposibles de hacer (a menos que vivas en el Barrio Chino). Por más que digan que la leche de coco se puede reemplazar por leche infusionada con coco, no nos engañemos: no es lo mismo y no va a quedar ni con el mismo sabor ni con la misma textura. Lo mismo sucede con un montón de ingredientes cuyos reemplazos son sugeridos alegremente por el chef de turno. Si en vez de Cointreau se puede usar “cualquier licor”, en vez de chaucha de vainilla, una esencia y si el bok choy puede sustituirse por cualquier verdura de hoja... ¿al final qué estamos cocinando?
3 MINUTOS SON 30
La propuesta de una cocina rápida, rica y fácil es tentadora, pero los programas dedicados al tema se quedan en la promesa. Con semejante declaración, no es extraño que exclamen alegremente que una “marinada” consiste en remojar por apenas unos segundos la carne para que tome sabor, cuando en realidad debe quedar toda la noche en la heladera. Estos programas pueden servir para sacar nuevas ideas, aprender alguna técnica o copiar una combinación de sabores.
UNA PIZCA SON 3 KILOS
Narda Lepes decora risottos con ‘un par’ de nueces picadas, algo así como 250 gramos, al igual que Juliana López May, que agrega ‘algunas’ pasas de uva a todos sus postres, que terminarán exhibiendo no menos de 100 gramos de rubias o sultanas. En estos casos, lo mejor es no guiarse por las indicaciones y confiar en la intuición.
NO SE PONEN EN TU LUGAR
Osvaldo Gross estudió con Francis Mallman, hizo la carrera de pastelería en L’Ecole Lenôtre en Francia, siguió estudiando en Alemania, Estados Unidos e Italia, y trabajó en los Hoteles Park Hyatt de Singapur y Tokio. ¿Cómo se supone que vos, que apenas hiciste un cursito de cuatro clases en el IAG, puedas copiarlo? Los chefs que aparecen frente a las cámaras tienen años de experiencia y una extensa carrera que les permitió aprender unos cuantos trucos y algunos secretos.
Publicado en Joy
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